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Dios nos ama tanto que El siempre está tratando de llamar nuestra atención, en los amaneceres y los atardeceres de multiples colores, con aguas en remanso, con aguas en impetuoso baño a las orillas del mar y los lagos. 

Los Laudes apasionan con los primeros rayos del sol, con la frescura que te toca la piel, con sus dedos de amaneceres frescos y lozanos, y  los somnolientos rayos del lucero de la mañana, te acaricia los ojos dejandolos llenos de sol y de humedas miradas agradecidas por el nuevo dia.

En el silencio de la mañana, antes de que cante el gallo el Señor nos atiende en forma personalizada.

Gracias Señor por este nuevo día.

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